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Islandia

Islandia en invierno

ItinerarioIslandia es probablemente la mejor opción, entre los países nórdicos, para hacer un viaje en invierno. Debido a la corriente cálida del Golfo que llega hasta aquí, las temperaturas medias en el sur son de 0º y de -10º en el norte, valores muy por encima de la Laponia o del este de Canadá, que se encuentran en latitudes similares. De todas formas el invierno es duro, sobre todo por la falta de luz y los fuertes vientos, que hacen bajar la sensación térmica de forma brusca. En el norte el paisaje es completamente blanco, nieva a diario, por la noche se alcanzan temperaturas por debajo de -15º, y el viento es casi una constante. En el sur a la nieve le cuesta más cuajar, en el paisaje pueden verse manchas verdes de hierba y negras de las rocas volcánicas; en esta zona el mayor peligro son las capas de hielo que se forman en los núcleos urbanos y las zonas poco transitadas, que hacen muy recomendable el uso de crampones.

Como ya hemos dicho antes que un handicap son las pocas horas de luz, entre las 11:00 y 16:00 en el norte, algo más en el sur. Pero eso no significa que salga el sol, la mayor parte del tiempo está nublado. Aunque nunca se sabe, porque debido al continuo choque de las masas de aire frío procedentes de Groenlandia con las corrientes tropicales del Golfo, el clima es muy cambiante, ya lo dicen los islandeses "si no te gusta el tiempo que hace, espera cinco minutos".
Granja Nýibær, casas de cesped, Holar Blue Lagoon Goðafoss, la cascada de los dioses Conjunto de cráteres de Skútustaðagígar Lago glaciar de Fjallsárlón
Otro factor a tener en cuenta son los precios, si creíais haber estado en países caros, esperaos a llegar a Islandia. Habitación doble con baño compartido a partir de 65€-70€, hamburguesa con queso 16€, cerveza 8€, vaso de vino entre 10€ y 12€, pack de 12 lonchas de queso en un supermercado 15€, litro de diésel 1,65€ o multa por exceso de velocidad 850€. Es difícil contener el gasto, desayuna en el hotel, busca los descuentos de los supermercados en las secciones de productos caducados (-50%) o que caducan el mismo día (-20%), cena en fast foods y reduce las excursiones organizadas al mínimo imprescindible. Las buenas noticias es que el principal atractivo del país es su naturaleza, y no hay tarifa de acceso para ninguna de sus maravillas.
Lago glaciar de Jökulsárlón Grupo de renos junto a la carretera Lago glaciar de Jökulsárlón Caballos islandeses junto a la carretera Playa de Reynisfjara, con las rocas de Reynisdrangur al fondo
Islandia es un destino clásico de época estival, cuando las temperaturas suben y hay hasta 20 horas de luz. El turismo en invierno cae en picado, limitándose casi exclusivamente a la zona sur comprendida entre Reykjavik y Höfn, donde el clima es más benigno. En la zona norte, el frio es mucho más severo y pocos se aventuran a llegar, nosotros nos cruzamos con media docena de turistas en una semana. Debido a ello todas las atracciones turísticas están cerradas (iglesias, museos, casas de césped...), los hoteles vacíos (en algunos éramos los únicos huéspedes) y muchos restaurantes cerrados porque solo abren en temporada alta. Además de estar más tranquilo, te obliga a vivir un poco más como un local, o de forma parecida al menos. Habiendo empezado la ruta por el norte, cuando llegamos al sur nos pareció un mercadillo en fin de semana.
Catarata Seljalandsfoss Glaciar Solheimajokull Laufskálavarða Catarata Skogafoss Gullfoss, la cascada dorada
Otro de los motivos para venir en invierno, y soportar con estoicismo todos sus inconvenientes, es la posibilidad de ver auroras boreales. Todo ello dependerá de una combinación de cielos claros y una fuerte actividad magnética del Sol. Nosotros estuvimos más de la mitad del viaje en alerta amarilla por fuertes vientos, con cielos encapotados, y los días que quedaron despejados no tuvimos suerte. Un motivo más para volver.